16 de mayo de 2017

DE ALEXEI TOLSTOI A ZAMIATIN

Miguel Urbano Rodrigues. La Haine

En l961 leí en Conakry un novela –ya lo comenté- que cambió el rumbo de mi vida. El Camino de los Tormentos, de Alexei Tolstói fue determinante para mi adhesión al Partido Comunista.

Pedro I, la biografía del zar ruso, contribuyó a aumentar la admiración que me inspiraba el escritor.

Fue naturalmente con sorpresa que leí ya octogenario su novela La Máquina Infernal del Ingeniero Garín.

Alexei Tolstói pretendió escribir una novela de ficción científica. Algunos críticos lo han definido como obra dedicada a la juventud. No consigo incluirlo en esos géneros literarios.

La Máquina Infernal del Ingeniero Garín carece de calidad literaria mínima. Es un libro decepcionante, mal construido, en que la investigación científica está ausente. Según el prologuista y traductor brasileño, el escritor Eduardo Sucupira Filho, Alexei Tolstói «mantiene viva en el corazón de sus intérpretes -Shelgá e Iván- la llama inmortal de que hablaba Wells que, por encima de las angustias y los desencantos de circunstancia ilumina el camino de un sueño cósmico, la conquista definitiva del hombre, hasta entonces alienado en una existencia miserable».

No encontré ni la llama ni el sueño. Los personajes, incluyendo Garín (el sabio satánico), la cortesana Zoya y el millonario americano Rolling, son mal dibujados y su comportamiento es incoherente, con frecuencia grotesco o inverosímil.

El desarrollo de la historia es absurdo. Conclusión: subliteratura.

Procuré en Internet opiniones sobre la novela. Todas las que encontré son elogiosas lo que acentuó mi perplejidad.

En esa pesquisa me llamaron la atención referencias a un escritor también soviético, Evgeni Zamiatin, presentado como pionero de la ficción científica.

Interesado, algunos días después Jean Salem me envió de París la traducción francesa de una novela de Zamiatin, Nous Autres (Nosotros).*

La obra y el autor son fascinantes. Esperaba algo semejante a los libros de ficción científica de Asimoiv o Ray Bradbury. Pero Zamiatin se sitúa en otro nivel literario.

Pensé en Kafka.

Matemático e ingeniero, tenía una sólida formación científica. No sabia vivir sin escribir, como informó en una carta a Stalin, pidiéndole autorización para emigrar. Por intervención de Máximo Gorki, amigo y admirador de Zamiatin, Stalin atendió el pedido y en l931 Zamiatin viajó a Francia en donde falleció en1937, en la miseria, después de haber ejercido en París diferentes profesiones.

En la juventud fue preso y deportado por haber participado en la Revolución de1905. En 1909 adhirió al Partido Bolchevique y, como comunista, trabajó en varios proyectos después de la Revolución de Octubre.

Sus problemas empezaron cuando le negaron la publicación de la novela Nosotros. Escrita en l920/21 fue editada clandestinamente.

En 1922 en un ensayo sobre Julius von Meyer, uno de los creadores de la termodinámica moderna, Zamiatin, comentando las restricciones que condicionaban a los escritores, escribió:

El mundo avanza únicamente en función de las herejías, de los que rechazan el presente, aparentemente indestructible e infalible. Solamente los herejes abren nuevos">horizontes en la ciencia, en el arte, la vida social

Solamente los herejes rechazan el presente en nombre del futuro. Ellos son el eterno fermento de la vida y garantizan la marcha adelante de su movimiento infinito”.

Lenin todavía vivía, pero las contradicciones entre la literatura, el arte en general y el poder político ya eran identificables.

Admirador de H. G. Wells, Zamiatin hizo de su novela un arma contra la deformación del hombre en un país imaginario (sin nombre) donde sitúa una sociedad deshumanizada.

Thomas More en su Utopía ideo una isla en la cual todos, sin conflictos, concretan la suprema aspiración del hombre, la felicidad posible. Tenía en mente, por el contraste, las sociedades europeas del siglo XVI, devastadas por las guerras religiosas, podridas por la corrupción y ambición de los poderosos. Pero More limitase en Utopía a esbozar la sociedad ideal tal como la concebía. En Nosotros, una contra utopía, Zamiatin ilumina al hombre que duda primero e intenta rebelarse después contra los engranajes de la sociedad que lo transforman en robot. Esa lucha interior de los insumisos confiere al libro una dimensión diferente de las novelas de ficción científica.

Huxley y Orwell han reconocido que la fuente de A Brave New World y 1984 fue para ambos la novela de Zamiatin.

El lector es conquistado desde la primera página. En atmósfera de suspense lo introducen en un mundo temeroso de la mano del personaje principal, que registra en un diario, cada día, su cotidiano sembrado de angustia. Como matemático, es responsable de la construcción del Integral, un ingenio prodigioso concebido para un viaje espacial por el universo.

Pero permanece formateado y, pese a su inquietud interior, participa de la admiración generalizada por el Benefactor, el semidios que gobierna el Estado Único.

Es el D-503. Como todos los habitantes del país, vive en uno de los gigantescos edificios de paredes transparentes. Cada movimiento suyo puede ser acompañado por los vecinos del apartamento cercano. La intimidad tiene límites no traspasables en el Estado Único.

Las relaciones sexuales son permitidas, pero con días y horas fijos y programación de parejas.

La procreación humana es crimen punido con la pena de muerte en la Máquina del Benefactor. Shakespeare, Goethe, Cervantes, todos los clásicos de la literatura son recordados por la propaganda delo Estado Único como aberraciones de una era de barbarie anterior a la guerra de 200 años que abrió las puertas a la civilización y la felicidad humana. La nueva literatura no pasa de una monótona glorificación del Estado Único y del Benefactor.

Inesperadamente, D-503 conoce una mujer que lo fascina. La ama y la odia. Ella fuma, toma alcohol (crimines abominables), lo introduce en un sexualidad inimaginada.

I (su nombre es una letra) es una rebelde bellísima, sensual, que no desprecia la historia de los bárbaros que viven más allá de la Muralla Verde que separa el Estado Único de la tierra de la barbarie habitada por hombres antiguos.

D-503 es presumiblemente un mestizo en cuyas venas corre sangre de algún bárbaro infiltrado en el Estado Único. Pero no tiene consciencia de su excepcionalidad. Cree estar enfermo, pero acaba involucrado en la conspiración promovida por I.

El cierre de Nosotros, angustiante, es la antítesis del happy end.

La rebelión fracasa. D-503 es detenido y sometido a la Gran Operación, una cirugía indolora que robotiza aún más los ciudadanos incómodos del Estado Único, humanoides sin emociones ni ideas.

Llevado a la presencia del Benefactor le cuenta todo sobre la conspiración, todo lo que “sabía de los enemigos de la felicidad”.

I es torturada en la Cámara Neumática para confesar. Pero ella resiste. Muere ejecutada en la Máquina del Benefactor.

D-503 no sufre. Siente que venció la enfermedad; redescubrió la felicidad.

* Nous Autres (Nosotros) fue publicado por primera vez en Francia en 1929, pero pasó casi desapercibida. Reeditada por Gallimard en l971, la crítica la saludó como obra maestra. En la Unión Soviética, apareció en 1988. Hoy, traducida a muchos idiomas, es considerada por críticos de prestigio una de las novelas más importantes del siglo XX.

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